Hudson Gimenez - Romance Nº 1

  My review:       Romance Nº 1   is a piece in three sections, with an accompanied melody texture and a tranquil tempo, creating an atmosphere of calm and reflection. The thematic unity and the constant accompaniment of arpeggios give the piece a sense of cohesion, with a second development section and a third recapitulation section. In fact, it is constructed from a harmonic progression (accompaniment) upon which small variations on the main theme melody are layered.       Gimenez's social links:           Facebook      YouTube      SoundCloud     Enjoy  "Romance Nº 1" ,  performed by Carlos Marín Trigo:

¿Si existe la música concreta, es porque también existe la música abstracta?

    Desempolvando el libro Léxico de Música, de Roy Bennet, se me ha venido a la cabeza un concepto que, si bien no ha tenido excesiva trascendencia en la historia de la música, es, cuando menos, curioso; me refiero a la "Música Concreta".
    Para entender y explicar de qué se trata, quiero dejar claro el hecho de que la música está considerada como la más abstracta (o, por lo menos, una de las más abstractas) entre las artes. Aviso: no voy a entrar en discusiones polémicas sobre si la música es o no la más abstracta de las artes (ya que no es lo relevante de este artículo); simplemente quiero dejar claro que la música es per se abstracta en el siguiente sentido:
    Imaginemos que vamos a un museo o galería  a ver cuadros: ya se trate de arte figurativo o abstracto, puedo tener una experiencia directa con lo que veo, yo lo interpreto a mi manera, sin necesidad de ayuda externa ni de leer las reseñas que suelen estar escritas junto a cada cuadro; es cierto que en algunos museos nos ofrecen (a veces por un precio adicional) la asistencia de unos "cicerones", ya sea en versión analógica (humanos) o digital (una especie de mini-ordenador con pantalla, del que sale una voz que te va contando más o menos lo que está escrito en la reseña de cada cuadro).
    Lo mismo sucede con un libro, uno lo puede leer directamente (a menos que esté escrito en un idioma que desconozcamos), sin necesidad de que el autor esté sentado a nuestro lado explicándonos de qué se trata el libro; por tanto, al igual que con el cuadro, la experiencia es directa, hacemos la obra parte de nosotros y nosotros parte de la obra.
    Por no hablar de una obra de teatro (no me imagino estar sentado viendo una obra, rodeado por el director de escena, el maquillista, el de vestuario, el tramoyista... todos explicándote de qué se trata la obra), el cine, la escultura, la arquitectura...
    En fin, creo que queda clarísimo que lo que quiero decir es que, normalmente, cuando nos enfrentamos a una obra de arte, lo podemos hacer de forma directa, íntima, personal... Sin que nadie nos la tenga que contar (repito, normalmente).
    ¿Pero qué pasa con la música? Pues que, normalmente, viene escrita en unas hojas de papel donde podemos ver unas manchas sobre unas líneas paralelas y horizontales (ya habíamos hablado de qué son las partituras y para qué se usan y también de los tipos de partituras que existen), que, resulta, representan sonidos y silencios así como otros elementos (ya habíamos hablado de qué es la música y de sus elementos esenciales) que conforman la obra musical. En definitiva que, o bien hemos estudiado y solamente con leer una partitura sabemos de qué se trata y en nuestra mente podemos escucharla, o bien, tenemos que confiarle dicha labor a unos señores (llamados músicos o también intérpretes) que han estudiado música y son los que saben leer la partitura para convertirla en sonidos; o sea, que necesitamos de un intermediario, lo que no sucedía con las demás artes.
    De acuerdo, ya sabemos por qué la música es abstracta pero entonces... ¿Qué es la música concreta?
    El término "Musique Concrete", que es como se dice en francés, fue utilizado por primera vez en la historia por el compositor (francés) Pierre Schaeffer, quien, un poco cansado de esta abstracción de la que venimos hablando, pretendía que el "usuario final" tuviera, al igual que en las demás artes, una experiencia directa con la música, sin intermediarios.
    Para ello, a finales de los 1940s, experimentó grabando sonidos naturales (voces humanas, sonidos de campanas de iglesias, etc.) en una cinta. Posteriormente, aplicaría diferentes variaciones a dichos sonidos (cambiarles la velocidad, la dirección de la cinta...) para hacer un montaje, e voilà, tenemos una obra musical que no está escrita en una partitura y el oyente puede escuchar sin necesidad de un intérprete de por medio (claro que, podríamos discutir mucho si el magnetófono o reproductor de cintas hace las veces de intérprete).
    Ni que decir tiene que este tipo de música es el precedente de la música electrónica, si bien, cabe insistir, que la música concreta está compuesta de sonidos naturales (y la electrónica suele incluir sonidos artificiales, creados, por ejemplo, con sintetizadores).
    De cualquier manera, me pregunto, qué hubiera hecho Schaeffer si hubiera tenido la oportunidad de trabajar con un ordenador de los que tenemos hoy en día.
    ¿Y tú? ¿Conocías este estilo de música? ¿Alguna vez has escuchado obras de música concreta? ¡Dímelo en los comentarios!

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