Donna Mitchell - Consolation No. 2

  My personal review:      We had already discussed what a Consolation is in music in a previous article , as well as the possible sources of inspiration for Franz Liszt, the first composer to use the name Consolation for one of his pieces.      Donna Mitchell's Consolation No. 2 creates a calm, poetic, meditative atmosphere.      It is a piece in two sections, each of which is divided into three subsections, plus an introduction and a coda; its slow and leisurely tempo, as well as the constant accompaniment of arpeggios, are the main characteristic of this piece.      It is worth noting that the second section, although it feels like a restatement, has certain variations (especially in the second subsection), which create some interest for the listener, which is further enlivened by the surprising coda.      Mitchell's social links:      YouTube (Channel 1)      YouTube (Chann...

¿Las esferas tienen música?

    Últimamente se ha puesto muy de moda la musicoterapia. Cada vez son más los cursos y diplomados que pueden verse anunciados en redes sociales sobre este tema. Sin embargo, recuerdo que hace unos treinta años, más o menos, en una ocasión acompañé a mi madre a hacer la comprar a un conocidísimo supermercado con nombre francés que empezaba a ponerse de moda en Sevilla, donde encontré un libro de musicoterapia y, como para mí era un tema un poco esotérico, del que se empezaba a hablar (si bien la musicoterapia, como tal, tiene una larga historia a lo largo de los siglos), lo compré.

    Al leerlo, el autor (no recuerdo su nombre, ni tampoco exactamente el título del libro, porque fue sustraído de mi biblioteca personal al poco tiempo de haberlo comprado, si bien lo leí completo), afirmaba que él era de los pocos seres humanos privilegiados en poder escuchar la famosa música (o armonía) de las esferas.

    En lo personal, solo he sabido de dos seres humanos con ese privilegio, él y Pitágoras.

    ¿Y qué es eso de la armonía o la música de las esferas?

    Pues muy sencillo, es el sonido que hacen los planetas al moverse por su órbita en el espacio.

    Pitágoras, ayudado por el instrumento de cuerda más sencillo que existe (el monocordio), obtuvo las razones matemáticas que relacionan las distintas notas de la escala y, por tanto, la afinación y, por tanto, posteriormente, el concepto de tonalidad en nuestra música occidental. Él decía que determinados grados de la escala nos dan al cerebro una sensación de estabilidad, porque coinciden con el sonido de los planetas que, de manera inconsciente (sin darnos cuenta), estamos escuchando constantemente, por eso decimos que no lo escuchamos.

    Como digo, nunca he sabido de ningún otro ser humano que tenga esa capacidad; sería bonito poder conocer a uno en persona para que me cuente qué se siente al poder escuchar el sonido de los planetas sin ayuda de ninguna máquina ni artefacto especial.

    ¿Y tú? ¿Tienes la capacidad de escuchar, a simple oído, la armonía de las esferas? ¡Pues, no se hable más, dímelo en los comentarios!

Comentarios