Donna Mitchell - Consolation No. 2

  My personal review:      We had already discussed what a Consolation is in music in a previous article , as well as the possible sources of inspiration for Franz Liszt, the first composer to use the name Consolation for one of his pieces.      Donna Mitchell's Consolation No. 2 creates a calm, poetic, meditative atmosphere.      It is a piece in two sections, each of which is divided into three subsections, plus an introduction and a coda; its slow and leisurely tempo, as well as the constant accompaniment of arpeggios, are the main characteristic of this piece.      It is worth noting that the second section, although it feels like a restatement, has certain variations (especially in the second subsection), which create some interest for the listener, which is further enlivened by the surprising coda.      Mitchell's social links:      YouTube (Channel 1)      YouTube (Chann...

Por una camisa...

    Es sabido por muchos que, en tiempos pretéritos, yo solía ir a trabajar de traje y corbata. Sin embargo, la situación por la que ha pasado el mundo en estos últimos años y, especialmente, la recomendación que nos hicieron de usar ropa fácil de quitar y lavar en casa (sea o no exagerada), me han llevado a cambiar un poco mi estilo en estos pocos meses que llevamos de regreso a clases presenciales (los que me seguís en redes sociales habréis visto la fotografía que publiqué hace unos días en mis perfiles).

    Aún así, dentro de que, en estos meses, no me he puesto ropa tan formal, he mantenido cierto aire de seriedad: pantalones y camisas de colores lisos. Es decir, fácilmente podría, aun no llevando una chaqueta, haberme puesto una corbata.

    Hace un par de semanas decidí hacer un pequeño reajuste en mi vestuario: saqué de mi guardarropa una camisa que tenía un poco arrumbada, de manga corta, blanca con un estampado de palmeras en color verde y un diseño que parece que me la hubiera puesto al revés, con unas palabras bordadas en la parte posterior, de color amarillo, a la altura del cuello, que forman el nombre de una comuna del norte de Camerún.

    En definitiva: iba yo por el pasillo principal, camino de mi salón de clases, cuando se escuchó a mis espaldas, la voz gritona que resonó por doquier, de una de mis alumnas, elogiando mi camisa ("¡Ay, profe, su camisa!" son las palabras que, estoy seguro, todos escucharon, a menos que alguien estuviese sordo, lo cual dudo).

    Casualmente, pasaba por ahí un profesor (de hecho, él salía del salón al que yo iba a entrar), que suele vestir formal y, habiendo oído tan "indiscretas" palabras de la joven, la reprimió y la amenazó con suspender (reprobar), a lo cual, la estudiante, se tuvo que defender.

    Al final todo se aclaró: el profe estaba hablando, obviamente, en broma y yo nunca me sentí ofendido, si acaso, elogiado.

¿Y tú, alguna vez le has dicho a alguno de tus profes que llevaba una camisa bonita? ¡Dímelo en los comentarios!

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