Donna Mitchell - Consolation No. 2

  My personal review:      We had already discussed what a Consolation is in music in a previous article , as well as the possible sources of inspiration for Franz Liszt, the first composer to use the name Consolation for one of his pieces.      Donna Mitchell's Consolation No. 2 creates a calm, poetic, meditative atmosphere.      It is a piece in two sections, each of which is divided into three subsections, plus an introduction and a coda; its slow and leisurely tempo, as well as the constant accompaniment of arpeggios, are the main characteristic of this piece.      It is worth noting that the second section, although it feels like a restatement, has certain variations (especially in the second subsection), which create some interest for the listener, which is further enlivened by the surprising coda.      Mitchell's social links:      YouTube (Channel 1)      YouTube (Chann...

¡Por pesada! (Así lo dijo ella ¡Que conste!)

    La perseverancia es como el Norte de los músicos, es decir, para lograr metas, es necesario insistir, insistir, insistir y también insistir.
    Antes de la pandemia, yo tenía una cantidad normal de alumnos que quería estudiar conmigo.
    Reconozco que, durante los dos años que duraron las clases en línea, estuve haciendo mi mayorcísimo esfuerzo porque salieran lo mejor posible (hubo días en que llegué a pasar entre doce y dieciséis horas delante de la pantalla, dando y preparando clases.)
    Pues bien, regresamos a clases presenciales y, de repente, hay una especie de epidemia postpandemia, por así llamarla, que consiste en que una tremenda cantidad exacerbada de alumnos quiere estudiar conmigo, llegando a hacer todo lo posible por meterse en mis clases, sin ser vistos. Es algo que me hace sentir halagado, lo reconozco, pero es que no me doy abasto para todos.
    Hace un par de semanas, me llegó una jovencita (nunca antes había sido mi alumna), hablando en un tono bastante dramático, y me dijo que estaba "desesperada", que había hablado con todos (a saber: el director, el subdirector, el jefe de estudios, la secretaria e incluso el portero) y que nadie le hacía caso, que siempre le contestaban que no podía estudiar conmigo por no tener el nivel suficiente. Después de cinco minutos intentando consolarla (la verdad, estaba muy decepcionada de la vida) entendió que las cuestiones administrativas no dependen de mí. Sin embargo, me dijo que volvería a hablar con todos, a ver si, aunque fuese por pesada, lo lograba.
    Un par de días más tarde, se asomó a la puerta de mi salón (que siempre está abierta, independientemente de la ventilación cruzada) el jefe de estudios, venía con ella y me la presentó, porque se supone que yo no la conocía, por lo que, en cierto modo, me hice el loco (¡Shhh! no digáis nada, que me la cargo) y cuando él se encogió de hombros y me dijo: "que está empeñada en estudiar contigo, que está empeñada en estudiar contigo y que está empeñada en estudiar contigo", le contesté: "pues, bienvenida, ¿qué puedo hacer ante eso?". Por lo que la chica pasó a mi salón y empezó a tomar clases conmigo.
    Yo siempre lo he dicho: la perseverancia es la mejor forma de lograr nuestras metas.

    ¿Y tú, alguna vez has tenido que recurrir a la perseverancia para lograr tus objetivos? ¡Dímelo en los comentarios!

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