Donna Mitchell - Consolation No. 2

  My personal review:      We had already discussed what a Consolation is in music in a previous article , as well as the possible sources of inspiration for Franz Liszt, the first composer to use the name Consolation for one of his pieces.      Donna Mitchell's Consolation No. 2 creates a calm, poetic, meditative atmosphere.      It is a piece in two sections, each of which is divided into three subsections, plus an introduction and a coda; its slow and leisurely tempo, as well as the constant accompaniment of arpeggios, are the main characteristic of this piece.      It is worth noting that the second section, although it feels like a restatement, has certain variations (especially in the second subsection), which create some interest for the listener, which is further enlivened by the surprising coda.      Mitchell's social links:      YouTube (Channel 1)      YouTube (Chann...

¿Quién inventó el piano?

    A día de hoy, aceptamos que el piano tiene un árbol genealógico bastante completo, que parte de instrumentos tan antiguos como la cítara (Edad del Bronce, aproximadamente 3000 a. C.) el monocordio (usado por Pitágoras y Euclides, entre otros) y otros instrumentos de tecla. Si bien nos centraremos en algunos de sus predecesores más directos, el clavecín (o clavicémbalo) y el clavicordio.
    El clavecín es un instrumento, generalmente de cola, cuyas cuerdas son pinzadas por unas púas que se activan al pulsar sus teclas. Mientras que el clavicordio fue un instrumento, al igual que el piano, de cuerda percutida, lo cual le confería a la música cierto dramatismo y expresividad, que no tenía el clavecín, a cambio de sonoridad, que no tenía el clavicordio, al tener una caja de resonancia pequeña. Es decir, el clavecín sonaba fuerte, pero poco expresivo; el clavicordio sonaba muy poco, pero con mucha expresión.
    Recuerdo, cuando era joven que, en una famosa cadena de radio española, dedicada a la música clásica, pasaron una bonita dramatización sobre la invención del piano.
    En dicha dramatización, se sugería una teoría (no muy aceptada, a día de hoy) que decía que Johann Sebastian Bach encargó en cierta ocasión al famoso fabricante de órganos Gottfried Silbermann un instrumento con la expresión de un clavicordio, pero con la potencia sonora de un clavecín. Pero claro, cuando dicho fabricante se puso manos a la obra, probablemente, sin saberlo, Bartolomeo Cristofori ya estaba en trabajando en ello.
    Aunque en algún tiempo de la historia se pensó que fue Silbermann el primero, hoy día sabemos que el que realmente tuvo el honor de ser el inventor del piano fue Cristofori, ya que, según distintos autores, basados en distintas evidencias, pudo haber tenido su primer piano en 1698, o 1702, o 1709 (es la fecha más aceptada, ya que es la que aparece grabada en el piano-forte más antiguo que se conoce) o 1711.
    El nombre que le dio fue el de forte-piano o piano-forte, ya que producía sonidos suaves (piano) y fuertes (forte).
    Aunque en su relativamente corta historia ha evolucionado mucho, básicamente un piano es un instrumento de teclas que, al pulsarlas, mueven un mecanismo de macillos que golpean sus cuerdas.
    ¿Y tú, conoces alguna otra historia sobre la invención del piano? ¡Dímelo en los comentarios!

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