Si buscamos en un diccionario la palabra orquesta, probablemente encontremos varias definiciones, ya que puede significar cosas distintas. Sin embargo, la definición que quizá se nos venga en mente a la mayoría de nosotros, es la de un grupo de músicos de distintos instrumentos que tocan juntos una obra musical, a las órdenes de un director.
En este sentido, existen diversos tipos de orquestas, alguno de ellos según el tipo de instrumentos (orquestas de cuerdas) o el número aproximado de integrantes (orquesta de cámara), etc.
No obstante, existen dos tipos que no pasan inadvertidos para casi nadie, son la orquesta sinfónica y la orquesta filarmónica.
Mucho se ha especulado y hablado sobre las similitudes o diferencias que puedan existir entre las dos, por ejemplo, que la filarmónica suele ser más grande que la sinfónica, que suena más fuerte, que es la que se usa para tocar obras del siglo XIX, mientras que la sinfónica es para obras del XVIII, etc.
La verdad es que, hoy en día, no existe, prácticamente, ninguna diferencia entre ellas.
¿Entonces, por qué se llaman diferente? Por la sencilla razón de que en sus inicios (las primeras sociedades filarmónicas aparecieron durante las primeras décadas del s. XIX), las orquestas filarmónicas, como su nombre indica (la palabra fiarmónica viene del griego y quiere decir: amante de la música), está formada por gente que ama la música, sin necesidad de ser profesionales o expertos instrumentistas, mientras que las orquestas sinfónicas, estaban reservadas para los que sí eran instrumentistas de carrera.
Es decir, que la filarmónica, en su tiempo, sería una orquesta formada por aficionados y la sinfónica por profesionales. Pero como digo, hoy en día no hay ninguna diferencia.
¿Y tú, cuál prefieres, la sinfónica o la filarmónica? ¡Dímelo en los comentarios!
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