La música incidental, o música de escena, es aquella que se compone para acompañar una obra escénica (real o virtual). Es decir, una obra para la cual la música no sería esencial (sigue leyendo, ya que un poco más abajo te aclaro este asunto).
Los vestigios más antiguos de que tenemos constacia de este tipo de música, es en la antigüedad griega, donde, las tragedias, eran acompañadas por músicos tocando, generalmente, la lira.
Recordemos, también, que, en tiempos de las películas mudas, era habitual en muchos cines que hubiera un instrumentista (normalmente un pianista) improvisando melodías que acompañasen a la acción: incluso, se dice, las propias productoras, mandaban las partituras, junto con los rollos, a los cines, para que el instrumentista las tocase. Digamos que sería el antecedente de las llamadas Bandas Sonoras.
¿Podríamos considerar, de hecho, las bandas sonoras como música incidental? Sí, claro, aunque se conocen más con ese nombre o con el de música cinematográfica, entraría dentro de la definición de música incidental.
Imaginemos, por otro lado, nuestro videojuego favorito: hablo, especialmente, de esos arcades, en los que tenemos que conseguir un objetivo en un tiempo, de por sí, muy limitado, en los que, de fondo, hay un música muy animada que, más que ayudar, es un verdadero estorbo. Conozco gente que prefiere juegar a estos videojuegos sin volumen para poder concentrarse y logar los objetivos, sin ponerse nerviosos con la música.
Claro que, por otro lado, al jugar sin la música, no les sube tanto la adrenalina, que, al fin y al cabo, es lo que muchos buscan en los videojuegos.
Cuestión de gustos. Pero ahí es donde quiero llegar:
Como dije más arriba, la música, en estos casos, no es esencial: puedo entender una película sin su banda sonora (podrá pareceme más o menos aburrida, pero la entiendo), puedo entender un videojuego sin la banda sonora (ídem), lo mismo para una obra de teatro, la telenovela, la radionovela, el concurso de la tele...
¿Pero si no es esencial, por qué es tan importante, entonces?
Sin entrar mucho en neurofisiología, la música tiene un alto poder manipulativo en nuestro cerebro: son numerosas las áreas de ambos hemisferios que se activan cuando escuchamos una obra musical (con, o sin letra).
Por tanto, la música crea un ambiente que nos ayuda a generar más adrenalina, en el caso del videojuego favorito, o a entender un poco mejor de qué se trata la película.
Nada más, imaginad, si vemos una película de terror, pero le quitamos la música, se siente menos terrorífica; pero, si a dicha película le ponemos una música que nos resulte cómica, por mucha sangre que haya, nada nos va a quitar la idea de la mente de que se trata de salsa de tomate frito.
En definitiva, este tipo de música, nos crea la atmósfera necesaria para producirnos una experiencia más inmersiva y realista.
¡Ah, ya entiendo! ¿Entonces la ópera, también es música incidental?
¡Pues no!
La ópera, aunque tiene mucho de, no es, exactamente, una obra de teatro. En este caso, la música sí es esencial, ya que los actores son cantantes y la ópera les hace lucir sus talentos como tales.
¿Y tú, conoces ejemplos concretos de música incidental? ¡Dímelo en los comentarios!
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