Hudson Gimenez - Romance Nº 1

  My review:       Romance Nº 1   is a piece in three sections, with an accompanied melody texture and a tranquil tempo, creating an atmosphere of calm and reflection. The thematic unity and the constant accompaniment of arpeggios give the piece a sense of cohesion, with a second development section and a third recapitulation section. In fact, it is constructed from a harmonic progression (accompaniment) upon which small variations on the main theme melody are layered.       Gimenez's social links:           Facebook      YouTube      SoundCloud     Enjoy  "Romance Nº 1" ,  performed by Carlos Marín Trigo:

¡Como en "Hijos de un Dios Menor"!

    Vengo notando que os gusta leer mis anécdotas, por lo que os quiero contar una de las que mejor guardo recuerdo de toda mi vida.
    Corría el segundo semestre del año 2012 (julio a diciembre) y, además de profesor de piano, en la universidad mi labor era la de tutor, la cual consistía en detectar, atender y solventar cualquier problema en los estudiantes que pudiera llevarlos a un rezago educativo o, incluso, a una deserción escolar (¡Suena utópico...! ¡Y lo es!); y también era responsable del área de vinculación académica en la licenciatura de música, es decir, entre otras cosas, conseguir que los estudiantes en situación de bajos recursos económicos, o madres solteras, tuvieran acceso a becas y ayudas y también, a los estudiantes que deseaban hacer algún intercambio con alguna universidad o conservatorio en el extranjero, contactarlos con dicha institución, apoyarlos en los trámites y, una vez "en órbita", asegurarme de que estuviesen bien (no estuviesen efermos, deprimidos...) y de que las becas les llegasen en tiempo y forma (¡Esto último es más utópico que lo de las tutorías!).
    Pues bien, en el susodicho semestre, llegaron a la universidad dos alumnos bastante peculiares (y lo digo sin acritud): eran mis alumnos de piano y también me habían sido asignados como tutorados.
    Recuerdo que la clase de piano era los lunes por la mañana y, en la primera del semestre, me tuve que armar muchísimo de paciencia: es muy difícil dar clases a alguien que te mira a los ojos, parece escucharte, pero no hace absolutamente nada. Descarté que tuvieran un TEA (a lo largo de mi vida he tenido varios alumnos autistas y alguno que otro con asperger y, en este caso, la conducta era muy diferente): reaccionaban al chasquido de mis dedos, palmadas y otros sonidos, pero no a mis palabras.
    Creo que nunca jamás en mi vida me había sentido tan ansioso por que llegara el viernes, día en que tendríamos nuestra primera tutoría. Así pues, durante la semana, no me quedaba más que hacer las veces de Sr. Holmes y observar cada uno de sus movimientos (sin que me descubriesen, claro está).
    ¡Y por fin llegó el tan esperado viernes! Y ahí estaba yo... sentado a poco más de un metro de distancia frente a ellos: era consciente de que me esperaban dos horas... difíciles, muy difíciles, por lo que tomé todo el aire que cabía en mis pulmones y empecé a hablar. De vez en cuando, guardaba silencio por si alguno de ellos quería hacer uso de la palabra... ¡Sin éxito!.
    Traté de hacer de todo, incluso contar chistes, hacer muecas, etc. Y, en una de esas, llegó el punto culminante: uno de ellos empezó a susurrar algo al otro... Guardé silencio y escuché.
    Varios estudiantes de música venían de una región cercana a Pachuca de Soto (capital del Estado de Hidalgo) llamada Valle del (río) Mezquital, por lo que hablaban una lengua llamada hñähñü, a cuya fonética yo ya estaba relativamente acostumbrado; pero no era este el caso, lo que quiera que fuere lo que estaban diciendo sonaba muy diferente (incluso los chicos que digo, no pudieron hacer de intérpretes), por lo que yo seguía metido en un problema.
    Por lo menos ya había dado un gran paso adelante, ya tenía un diagnóstico: no hablaban español (ni inglés, dicho sea de paso). Ahora venía la segunda parte: partir de los conocimientos previos del estudiante, con el gran inconveniente de que esos conocimientos previos estaban en otra lengua. Así que decidí activar el Plan B (si es que alguna vez hubo un Plan B):
    Me levanté de mi silla y, haciendo un gesto exagerado, golpeando mi pecho con las palmas de mis manos, dije: "¡Carlos!" . Según lo esperado, ellos reaccionaron de la misma manera: ya íbamos avanzando. Así pues, recorrimos las instalaciones señalando distintos objetos, paredes, mesas, sillas, puertas, y ¡todo lo imaginable e inimaginable! y yo decía el nombre de cada cosa en español y ellos en su lengua. ¡Situación cómica, pero efectiva! Mi objetivo no era que ellos aprendiesen español, sino aprender yo su lengua que, me explicaron es el nahua, muy diferente (según me dijeron) al náhuatl.
    Llegados al punto de poder tener una conversación coherente, aunque sea chapurreando tanto por mi parte, como por la de ellos, comenzaron a aclarar mis dudas:
    Averigüé que eran primos, que habían perdido todo un semestre deambulando por la ciudad de Pachuca en busca del Instituto de Artes: lo cual tenía tres grandes inconvenientes, el consabido del idioma, el hecho de que en Pachuca poca gente se para por la calle para ayudar a desconocidos y el hecho de, si te llegan a ayudar, poca gente conocía la existencia del Instituto de Artes de la Universidad (que está a poco más de dos leguas de distancia de la ciudad) y lo confundían con la Escuela de Artes (que está en el centro de la ciudad).
    Sin embargo la pregunta que más me hacía explotar la cabeza es ¿Cómo habían llegado hasta allí, quiero decir hasta la licenciatura? Me explico: para llegar a una licenciatura, es por que superaste y aprobaste la prepa (para irnos entendiendo, la preparatoria es el equivalente de lo que en España llamamos B.U.P. y C.O.U.), y por supuesto, también aprobaste la secundaria y la primaria.
    Puedo entender que no hablasen inglés, ya que en esa época, el inglés no estaba considerado como asignatura curricular e, incluso, en la capital del Estado, muchas escuelas no lo tenían por falta de profesores cualificados. De hecho, las escuelas que sí lo ofrecían (especialmente particulares), lo usaban como una especie de "caballo de batalla" para parecer más "atractivas". Pero no entendía cómo es posible que no hablasen español, ya que es una asignatura curricular desde la primaria hasta la prepa.
    Ellos me dieron la respuesta: venían de una comunidad (un pueblecito) pequeñísima, de la que nunca me quisieron decir el nombre, pero situada en mitad de ninguna parte, en la selva, justo en el límite del Estado de Hidalgo con el Estado de Veracruz.
    Algunas veces he estado en dicho límite, situado a unas tres horas en auto al norte de donde yo vivía, y es hermoso, especialmente el punto donde drásticamente cambia tanto la vegetación, como el clima, de bosque a selva. Claro, nunca me he aventurado, y no por falta de ganas, sino de tiempo, más allá de donde acaba la carretera (tampoco se han aventurado los ingenieros de camino, ni los de luz eléctrica, ni los de teléfonos, ni los de televisión, ni... etc.), pero siempre me hacía la pregunta de qué habría más allá, en la selva.
    ¡Pues bien, la respuesta estaba, en ese momento, delante de mí! Volviendo a los dos primos, me explicaron que, en la sierra, la preparatoria se cursa en su lengua, ya que, por las faltas de comunicaciones nadie habla español y, por razones obvias, es difícil que les llegue algún profesor de español, por lo que, si la escuela no te da el servicio, es justo que te aprueben la asignatura.
    Pues bien, aclaradas las dudas, hice mi labor de responsable de vinculación académica y les conseguí unas becas para que pudiesen estudiar español para extranjeros en el centro de idiomas; nada más que le eché un poco de drama a la solicitud y les llegaron unaas ayudas generosas, suficientes para que pudiesen estudiar dos idiomas, por lo que uno eligió español e inglés y el otro alemán e italiano y así, cada uno enseñaría lo aprendido al otro. Y de paso, yo también aprendí.

    ¿Y tú, has tenido alguna vez alguna experiencia de tener que comunicarte con alguien que no habla tu idioma? ¿Cómo lo resolviste? ¡Dímelo en los comentarios! ¡Siento curiosidad por saberlo!

Comentarios