Muy buena pregunta, que me hacen con frecuencia, a veces, quizá movidos únicamente por la curiosidad, otras, tal vez, con una intención más irónica: ¿por qué comprar urtext, habiendo otras ediciones más baratas? o ¿por qué comprar urtext, habiendo lugares de internet donde poder descargar partituras, incluso gratis, de manera legal?
Para contestarla, podría dar la respuesta corta: por que son las que me gustan y... ¡ya!. Sin embargo, sería una respuesta incompleta, carente de toda franqueza; por lo que pasaríamos a la respuesta larga.
No obstante, para la respuesta larga, me gustaría analizar con calma la pregunta:
Así pues, lo primero sería preguntar ¿por qué compro partituras?
Bien, es un asunto muy simple; cuando era estudiante de música en el conservatorio, me encapriché de un libro (no recuerdo su título exacto, pues estoy escribiendo sobre algo que sucedió hace unos 30 años, aunque recuerdo que era de la editorial Labor) que explicaba exhaustivamente la ornamentación en la música de J. S. Bach. Sí, ya sé que en la sección final de las partituras, por cierto de las ediciones urtext, de dicho compositor, suelen venir dos páginas explicando los adornos más importantes, pero como digo, me "encapriché" de ese libro.
Un buen día, paseando por una feria del libro, en la Plaza de San Francisco de Sevilla (España), mi ciudad natal, lo vi en uno de los puestos, pero, siendo estudiante, mis bolsillos no estaban precisamente lo que se dice "rebosantes de felicidad"; así pues, tomé nota de la librería a la que pertenecía el puesto, no muy lejana a donde yo vivía y, habiendo ahorrado lo suficiente, un buen día me acerqué con toda la intención de adquirirlo. Mala suerte, se había agotado. Tan fácil, le pregunté al librero: "¿y para cuándo lo tendrá de nuevo? Él me contestó: "Nunca, la editorial Labor ha cerrado."
Era una época en la que fotocopiar libros no solo era legal, sino también una práctica de lo más común, cuya consecuencia más directa era el cierre de editoriales, al no alcanzar las ventas necesarias para subsistir.
Efectivamente, editar un libro cuesta dinero y requiere una remuneración. Lo mismo sucede con la edición de partituras (al fin y al cabo, es música impresa, es decir, un libro).
A mí me gusta que me paguen por mi trabajo, el cual requiere el uso de partituras, que han sido creadas con el trabajo de otras personas que, justamente, deben ser pagadas por ello: si yo gano, es justo que ellos ganen.
Y entonces ¿qué sucede con esas partituras que son descargables gratuitamente de internet, de forma legal? ¡Ah, bueno! Dichas partituras suelen ser de ediciones antiguas, descatalogadas, que ya no están sujeta a derechos de edición, cuya música está libre del derecho POST MORTEM AVCTIS y, generalmente, pueden ser descargadas únicamente para un uso personal, no para dar un concierto público. En otras ocasiones, son partituras de compositores vivos, que, voluntariamente, las suben a internet para que puedan ser descargadas, normalmente, para uso personal (en casos así, no es difícil contactar al compositor y llegar a un acuerdo para poder tocarla en público o subir la música a redes sociales).
Bien, dicho esto, creo que está claro por qué me gusta comprar partituras; pero ¿qué es "urtext"?
Urtext es una palabra alemana que significa algo así como "el original, el primigenio" y, en música, lo solemos usar para indicar que una partitura ha pasado por un proceso de investigación, edición y revisión que garantiza que es una copia (impresa, claro) del original. Dicho así, es muy fácil, pero requiere todo un arduo proceso que hace que amerite ese "sello de garantía" que la diferencia de las demás ediciones que no son urtext.
Para empezar, un músico o musicólogo de renombre recorre bibliotecas por todo el mundo, donde están los manuscritos originales de la obra que pretende editar: copia los manuscritos, cuidadosamente, imprime la copia, la revisa y se asegura de que no tenga errores. Además, suele hacer un comentario exhaustivo sobre el compositor, el estilo, la interpretación y un largo etc.
Una edición urtext se reconoce porque suele aparecer (normalmente al principio) unas fotografías (facsímil) del manuscrito; y también, como digo, un comentario del editor y la partitura en sí, con abundantes notas a pie de página. Además, si el editor encuentra distintas versiones de una misma obra, suelen aparecer todas esas variantes (y al intérprete le toca elegir cuál tocará). Antiguamente, era normal que los comentarios del editor apareciesen únicamente en su lengua materna, por lo que los intérpretes nos vimos obligados a aprender varias lenguas. Hoy día, las ediciones urtext, suelen tener los comentarios traducidos a distintas lenguas, con nombre y apellidos de los traductores. Y todos ellos cobran por su trabajo.
Quiero decir que las ediciones urtext parecen ser más caras, por todo ese proceso, por todos lo que intervienen en su creación, por toda esa exhaustividad, pero son un sello de garantía. Al contrario que otro tipo de ediciones, en las que nadie revisa las partituras (si quien las imprime se equivoca, nadie lo corregirá) o, simplemente, al ser "copia" de otras ediciones (ya que el editor nunca buscó los manuscritos) suelen hacer algún "cambion intencional" para no caer en cuestiones de plagio.
Finalmente ¿por qué compro partituras "urtext"?
Pues creo que la pregunta, sabiendo lo anterior, está más que contestada: porque me gusta estudiar una obra con todas la garantías de que ha sido cuidadosamente editada y revisada, para tener la seguridad de que mi interpretación, más allá de mi toque personal como intérprete, se acerca lo más posible a la intención del compositor.
Bueno, entonces ¿cuándo uso partituras no "urtext"?
Bien, ahora que estoy trabajando en el proyecto que describo en este blog (véase:
sobre el proyecto), me he encontrado mucha música "olvidada": ediciones antiguas, descatalogadas, no reeditadas, fuera, ya, del tiempo que duran los derechos de edición y, por supuesto, los derechos POST MORTEM AVCTIS, por lo que, para poder interpretar dicha música en público, ha bastado, simplemente, con el diálogo (no siempre fructuoso) con los dueños de los acervos donde encontré dichas partituras, para obtener una copia de las mismas, a cambio de (no siempre) condiciones que, en su momento, tendré que cumplir.
Solamente, en este caso, he tenido que recurrir a no usar partituras "urtext" y además, no compradas, dado que no existe ninguna otra forma de conseguirlas.
¿Y tú? Si estuvieras en mi lugar ¿comprarías ediciones urtext, con todas las garantías que conllevan, o preferirías ediciones más baratas? Y si eres músico ¿compras dichas ediciones o no? ¿Por qué? ¡Cuéntamelo en los comentarios!
¡Hasta pronto!
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